Nueve cosas que no sé hacer cuando viajo

                Reconozco que tenía ganas de que me nominaran a esta cadena que circula entre bloggers de viajes. Y el reto ha llegado desde ObjetivoDestino (a quien doy las gracias jeje). El reto es sencillo: explicar nueve cosas que no sé hacer cuando viajo (y nueve se me quedan cortas, pero me he ceñido al guión). La verdad es que he disfrutado escribiendo este artículo y mientras lo hacía me he echado unas risas a mi costa. Porque vaya, que si se pone uno a pensarlo, a veces somos más raros que un perro verde…

caja viajero loco

                Y sin más enrollarme, ahí os dejo con mis nueve “taras” cuando estoy de viaje:

1. Dejar de hacer miles de fotos: esta supongo que es muy típica. Me encanta hacer fotos. Paisajes, monumentos, bichos, plantas, detalles. Cualquier tontería vale. Y ya se sabe que cuando vamos de viaje todo es llamativo, todo es distinto, todo es nuevo. Clic, clic, clic, clic, la cámara echa humo. Aunque sea varias veces a lo mismo. Porque siempre alguna sale bien :).

mejores-camaras-mirrorless

2. Dejar de escribir cada noche en mi diario de viaje: porque, al fin y al cabo, dentro de 50 años, cuando la memoria ya no sea la de un chaval de 20, las fotos y los diarios serán mis recuerdos. Por eso y porque disfruto escribiendo mis impresiones. Qué he visto. Qué me ha gustado y qué no. Qué me ha llamado la atención. Cosa que, además, me es muy útil para el Blog.

BeerLabelMontage

3. Dejar de recolectar entradas y etiquetas de bebidas: ¿Os acordáis del personaje de Leonardo Dicaprio en “Atrápame si puedes”? Pues a mí me pasa algo parecido: no puedo evitar despegar las etiquetas de toda botella que caiga en mis manos. Eso sí, con un propósito: pegarlas luego en mi cuaderno de viajes. Cuantos más colorines tenga la etiqueta, mejor. Y si, además, el país en el que estoy de viaje usa un alfabeto distinto entonces ya ni os cuento. Y después de muchos años de recolectar etiquetas, debo decir que las más bonitas son, sin duda, las de cerveza. ¡Ah! y las entradas de museos, monumentos y demás visitas turísticas también van de cabeza al diario.

DSCN9831

4. Dejar de buscar “bichos” allá donde voy: a ver, no pensaríais que las fotos que hago son resultado de encuentros casuales, ¿no? Cada cual tiene sus rarezas y yo, cuando viajo (sobre todo en el campo, pero también en parques y jardines) no puedo dejar de mirar las flores, rebuscar entre la hierba y remover la maleza buscando escarabajos, abejas, arañas, mariposas y todo ser de más de cuatro patas que se preste a posar. Como dice mi madre “Hijo, tú es que a los bichos les metes el objetivo en el ojo”. Y tiene toda la razón, cuanto más cerca, mejor :D.

5. Dejar de comprar recuerdos: como buen hijo de la sociedad consumista en la que vivo, no puedo evitar traerme recuerdos a casa. Imanes para la familia. Para mí, la artesanía me chifla. Si pudiese me traería de cada viaje una maleta entera pero, como no puedo, hay que seleccionar y las tallas de animales (en madera, piedra, vidrio o cualquier otro material) son mi debilidad. Eso y las miniaturas de monumentos (tengo una estantería llena). El día que vaya a Egipto o la India me traeré el panteón de dioses al completo, lo tengo claro. Y las figuritas de Buda también me pierden jeje.

budas-4

6. Cuándo parar: pues eso, soy el típico pesado espídico que quiere ir a todas partes, verlo todo, no descansar ni un segundo, levantarse al amanecer y acostarse lo más tarde posible. Y eso, a menos que te juntes con alguien igual (ya, ya sé que entre bloggers de viajes es una enfermedad común) puede ser un poco cargante. Pero es que nunca se sabe cuándo vas a volver a ese sitio, así que mejor estíralo al máximo, exprímelo del todo, empápate bien de él. Eso sí, nada de prisas, a mí me gusta visitar los sitios a mi ritmo. Que no pare no quiere decir que vaya acelerado.

7. No probar la comida local (toda la que pueda): soy delgado por naturaleza, no por no comer. Y cuando viajo me gusta (mejor dicho, me encanta) comer. Probar los platos locales. Guisos, arroces, pastas, carnes, pescados. Y los postres… qué decir de los postres. Los dulces, en cualquiera de sus vertientes (ya sean postres, repostería, desayuno o merienda) me pierden. Y si son exóticos y desconocidos, más.

comidas

8. Dejar de comentar los atuendos / aspectos / comportamientos de la gente bien alto (cuando creo que no me entienden): tal cual. Cuando estoy de viaje en un país en el que hablan otro idioma soy un maldito marujón, lo reconozco. Aunque sin maldad, que conste; una cosa es comentar con tu compi de viaje “mira qué pintas lleva esa” o “qué ojazos tiene ese” o “que graciosa cómo anda” y otra reírte en su cara. Eso sí, más de una vez he acabado colorado como un tomate o con un ataque de risa tonta al oír hablar español al lado mío. Porque sí, como buen bocazas también soy un poco inoportuno (a veces). Pero venga, reconocedlo, cuando viajáis y creéis que nadie a vuestro alrededor os entiende, ¿no perdéis un poquito la vergüenza? 😛

9. Irme de una ciudad sin haber subido a lo más alto de la más alta torre: lo dicho, cual princesa de cuento (sin ser yo nada de eso) no puedo irme de una ciudad sin patearme los cientos de escalones que haya para subir al mirador/campanario/torre del ayuntamiento de turno y ver la ciudad desde las alturas. Porque ver el mundo desde arriba, aparte de ser precioso, te da otra perspectiva de las cosas.

DSCN9333

Nominados:

María, de Maruxaina y su mochila

Verónica, de Touristear

Eloyhanoi

TevaTelleva

Anuncios

6 pensamientos en “Nueve cosas que no sé hacer cuando viajo”

  1. Ja ja ¡muy divertido eso de marujear con los atuendos de la gente! ¿Nunca se han dado cuenta? Lo de la comida local es un must! Yo también tengo que probarla toda sí o sí. Pero los bichejos como ya sabes no comparto tu amor… Todos para ti 😉 un abrazo de la cosmopolilla.

    Le gusta a 1 persona

    1. Que yo sepa nunca se han dado cuenta, aunque alguna situación embarazosa / risible sí he tenido, no tanto con la persona que inspira los comentarios sino con gente de alrededor que sí me entendía (vamos, turistas españoles de toda la vida). Pero bueno, todo queda en unas risas y una anécdota más para contar jejeje.
      Y ya, ya sé que los bichos no te van (conste que lo entiendo, los pobres tienen muy mala fama), pero a ver si con los artículos que estoy preparando sobre bichos mejora tu opinión sobre ellos 😉

      un abrazo!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s