Música animal: croa y sé feliz

Hoy, 21 de junio, es el Día Mundial de la Música, con actuaciones, exposiciones y conciertos en ciudades de todo el mundo para celebrarlo. Desde aquí queremos conmemorarlo como mejor sabemos: hablando de los sonidos que emiten los animales y cómo, para nuestros oídos, a menudo pueden llegar a sonar musicales.

Como supongo que todos sabréis el sonido es vibración de partículas que se propaga a través de ondas, ya sea por el aire, el agua o un sólido. La gran mayoría de animales emiten sonidos, de una u otra manera: ya sea frotando partes de su cuerpo entre sí como los saltamontes, grillos o cigarras, dando pequeños golpes como hacen muchos escarabajos y arañas, o mediante la emisión de aire. Así pues podemos hablar de animales “instrumentalistas”, que tocan tambores, castañuelas o dan palmas, y animales “cantores”, que cantan.

Son estos “cantantes” los que más nos llaman la atención. Desde antiguo se conoce (y aprecia) el canto de aves como el ruiseñor o el canario tan elaborados que, pese a no tener ninguna función de entretenimiento como puede tenerlo la música humana, nos resulta armonioso, agradable y musical, y hemos querido domesticarlo y tenerlo a nuestra disposición en casa. No es extraño que nos gusten, si tenemos en cuenta que estos cantos están dirigidos a agradar ya que los emiten los machos para atraer a las hembras. Como el borrachín que se sube al escenario del karaoke para declarar su amor a la chica (o chico) que le gusta. Igualmente los cantos de las ranas, algunos de una gran complejidad, sirven para atraer pareja, como los “cantos” de los grillos que se escuchan por las noches.

Otros animales emiten sonidos casi inaudibles para nosotros debido a su frecuencia, pero que a ellos les resultan imprescindibles para sobrevivir. Es el caso de los murciélagos, que emiten a una frecuencia muy alta (ultrasonidos). Emiten ondas de forma casi continua y estas, al chocar con objetos sólidos, rebotan, permitiendo a los murciélagos saber qué tienen delante, cómo es, si se está moviendo, si es comestible o no… Para que veáis que la ecolocación no se inventó con los submarinos, sino que lleva millones de años “inventada”.

También son muy conocidos y apreciados los cantos de ballenas. El lenguaje de las distintas especies de ballena está muy evolucionado, siendo capaces de crear sonidos nuevos y no sólo patrones sonoros estereotipados. Además tienen algo misterioso, casi mágico, que ha fascinado al hombre desde que supo de su existencia. De hecho son numerosos los músicos que han usado grabaciones de cantos de ballena en sus composiciones musicales, con resultados en algunos casos sorprendentes.

Y, aparte de cantar con sus propias voces, hay animales capaces de imitar voces, sonidos e incluso vocalizar como los humanos. Es conocida por todos la capacidad de los loros para repetir palabras (que no es lo mismo que hablar), pero no son los únicos. Los periquitos, las urracas o los cuervos (que además son de las aves más inteligentes) también pueden aprender y repetir palabras. Pero el premio al Carlos Latre animal se lo lleva el ave-lira soberbia (Menura novaehollandiae), un pájaro australiano capaz de imitar cualquier sonido que escuche. Y para muestra un botón:

Como dijo un poeta inglés “El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla”. Salid a dar un paseo por las afueras de vuestro pueblo en una noche de primavera y las ranas, grillos y mochuelos cuyos sonidos os envuelvan os harán sentir lo mismo.

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