Asociaciones asombrosas: porque no todo es comer o ser comido

A pesar de que la Naturaleza puede parecer cruel y la Vida una eterna competición por comer sin ser comido, a veces la cooperación es más ventajosa que la competencia. Y es que un individuo puede asociarse con muchos de su misma especie para conseguir protección, alimento o construir un nido, o incluso asociarse con individuos de otras especies para mejorar las condiciones de vida y las posibilidades de supervivencia de ambos.

Termitas

De este modo encontramos que los animales que forman las sociedades más complejas (al margen de los humanos) son insectos: abejas, las termitas (de las cuales hablaré largo y tendido en alguna futura entrada) y las hormigas. En colonias que pueden tener varios millones de individuos forman sociedades jerarquizadas, con una reina que controla a toda la población, además de criar continuamente. Las obreras construyen el nido, lo mantienen en buen estado, recolectan alimento… Mientras que los soldados defienden a la colonia. Tan eficaces son en su vida como sociedades que, por ejemplo, hay especies de hormiga que cultivan su propia comida. Es más, su comida es un hongo, llamado Gongylidia, que sólo vive en los “campos de cultivo” de las hormigas. Ya no vive de forma “salvaje”. Vamos, que resulta que las hormigas ya cultivaban cuando nosotros aún no habíamos pasado de aquello de “cazadores-recolectores” hace varios miles de años.

DSCN7954
Abejas de la miel (Apis mellifera) en panal, por Gonzalo Daudén

En el nivel de las asociaciones interespecíficas (es decir, entre especies distintas) encontramos cientos, si no miles de ejemplos. Uno muy curioso (y muy desconocido) es el que se da entre autillos (una especie de búho) y culebrillas ciegas. Los autillos crían en agujeros en troncos de árboles, y sus nidos pronto se llenan de restos de comida que son aprovechados por cientos de insectos, provocando unas condiciones de vida totalmente insalubres para los pollos. Para solucionar esto, mamá y papá autillo capturan culebrillas ciegas, unos pequeños reptiles insectívoros, y las dejan en el nido. Ahí se alimentarán de los insectos, haciéndoles la vida más fácil a los pollos de autillo.

Autillo europeo (Otus scops)
Culebrilla ciega (Blanus cinereus)

Para terminar, una cooperación entre dos de las especies más inteligentes del planeta: delfines y humanos. Porque en algunas zonas del mundo (pueblos de Mauritania y de Brasil) los delfines salvajes ayudan a los pescadores locales a capturar el pescado, llevándolo hacia la orilla mientras los pescadores esperan con redes para lanzarse a por los peces (en el vídeo podéis verlo). A cambio, les dan parte a los delfines. Y todos tan contentos.

 http://www.youtube.com/watch?v=42MpfPqWkhk

Como siempre me gusta decir, la Naturaleza es sabia, y lleva ya unos cuantos cientos de millones de años “elaborando” uniones para facilitar la vida a sus hijos. “Divide y vencerás”, dicen. “La unión hace la fuerza”, dicen. “El pueblo, unido, jamás será vencido”, dicen. Y un largo etcétera de dichos a favor de las ventajas de la asociación. Si la Naturaleza y la sabiduría popular lo dicen será que funciona, ¿no?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s